Nuestra visión

Sostenemos que la transición energética de los combustibles fósiles hacia las fuentes renovables de energía debe estar basada en un modelo de desarrollo sustentable que ponga en contrabalanza los beneficios económicos con los ambientales y sociales, y considere los impactos regionales contra los impactos globales. Sin embargo, vemos con preocupación que la política energética actual, resultado de la reciente Reforma Energética en México (2013), prioriza las ganancias económicas para unos pocos en detrimento de los ecosistemas, de los territorios locales y del potencial innovador de la misma transición energética. Proponemos que la política energética en Mexico debe incluir un fuerte impulso a la generación distribuida y a los proyectos comunitarios y ciudadanos, donde los recursos locales son utilizados por los consumidores de la región, de una manera eficiente y bajo un régimen de equidad y justicia, buscando siempre el menor impacto sobre el medio ambiente.